8 consejos para cuidar tu piel durante el invierno.

07/12/2018 - 11:44 12 Views

Termina el verano y ya sentimos la nostalgia de esas largas jornadas de sol y calor. Pero no sólo el alma lo siente, también tu cuerpo. Especialmente la piel puede sufrir con la llegada de las bajas temperaturas y con los cambios térmicos repentinos, debilitándose.

En efecto, nuestro organismo necesita adaptarse a cada cambio de estación. En ello, la piel no es una excepción y diversos factores climatológicos (como la lluvia, la humedad, el frío y el viento) pueden alterar sus equilibrios. A ello pueden sumarse los cambios rápidos de temperatura: el paso de ambientes fríos a ambientes calefaccionados y viceversa puede resultar realmente nocivo para nuestra piel.

Si bien la epidermis posee sus propios medios reguladores y de autodefensa, las bajas temperaturas producen cambios fisiológicos vinculados con los procesos de termorregulación que pueden ocasionarle alteraciones y trastornos, debilitándola. En efecto, los cambios bruscos de temperatura pueden afectar los vasos sanguíneos y la capa hidrolipídica de la piel, acentuando la pérdida de agua. Los síntomas más comunes que señalan estas alteraciones son el enrojecimiento, la sequedad, la descamación y la falta de brillo de la piel.

Por ello, debemos adoptar muchos cuidados y precauciones si deseamos mantener nuestra piel saludable y prevenir el envejecimiento prematuro. En base a los estudios publicados por la Academia Española de Dermatología, en este articulo te daremos algunos consejos para que puedas cuidar mejor de tu piel durante el invierno. ¡No te los pierdas!

1) Cuida especialmente las manos, la cara y el cuello.

Estas zonas del cuerpo están más expuestas durante el periodo invernal (ya que el resto del cuerpo tiende a estar cubierto) a las inclemencias del tiempo, por lo que son las partes del cuerpo que sufren más tiempo de exposición al frío. Además, al no contar con glándulas sebáceas, estas zonas tienden a deshidratarse y a desescamarse con mayor facilidad.

En efecto, la zona del rostro más protegida de estos factores es la famosa zona T (frente, nariz y mentón), ya que la mayor concentración de grasa de esa área le brinda una mayor protección. En contraposición, el área de las mejillas y cercana al cuello y orejas posee una piel mucho más fina que tiende a deshidratase y a secarse. Por ello debemos hidratar esta área, junto con el cuello y las manos, usando en lo posible cremas altamente nutrientes.

Especialmente en relación a las manos, es útil evitar los jabones y las toallitas desinfectantes. Lo mejor es elegir jabones con componentes humectantes, neutros y no abrasivos, y aplicar a las manos, fundamentalmente antes de meterse en la cama, una buena crema.

Por otro lado, la disminución de radiación solar en invierno puede resultar un arma de doble filo, ya que tendemos a bajar la guardia, pero, aunque esté nublado o llueva, la piel continua recibiéndola. Por este motivo,  aún en esta época del año, para proteger estas áreas de los rayos solares dañinos, es aconsejable usar cremas que posean al menos un filtro de protección 15. El método de aplicación es el mismo que en el verano: se debe aplicar el filtro unos 30 minutos antes de salir al sol, repitiendo la operación si se pasan muchas horas al aire libre.

2) Hidrata todo el cuerpo.

Si bien por lo general el resto del cuerpo esta protegido del frío y de los rayos, también se deben adoptar algunas precauciones para que toda la piel pueda mantenerse hidratada y saludable.

Por este motivo se deben adoptar diversos cuidados para los diferentes tipos de pieles (secas, grasas, o sensibles). Además, es aconsejable usar cremas adecuadas a las diferentes zonas del cuerpo, prestando especial atención a pies, codos y rodillas, que tienden a resecarse con facilidad.

Por otro lado, un momento fundamental para hidratar tu piel es después de la ducha y antes de irte a la cama. Además, para hidratar la piel al máximo, es aconsejable  elegir cremas enriquecedoras, suaves y humectantes, con componentes como las ceramidas o el ácido hialurónico.

3) Presta especial atención a los labios.

Con la llegada del invierno, los labios son una de las primeras zonas en pedir auxilio. En efecto, la fina capa de piel que poseen los labios hace que sean especialmente sensibles al frío, por lo que muchas veces se secan y agrietan, llegando en ciertos casos incluso a sangrar.

Para protegerlos, debes evitar humedecerlos (como hacemos comúnmente con saliva) aún cuando los sientes secos y tirantes, pues esto los irrita aún más. En verdad, si bien la saliva puede dar en un primer momento una sensación de alivio, en realidad empeora la situación ya que no posee propiedades hidratantes. Para mantenerlos saludables, es importante entonces el uso de bálsamos labiales hidratantes o de vaselina

4) Evita los cambios bruscos de temperatura

Los cambios bruscos de temperatura, del frío al calor y del calor al frío, pueden ser muy perjudiciales para la piel. En efecto, pueden ocasionar alteraciones como la sequedad, la aceleración del envejecimiento y la cuperosis (capilares dilatados). Por ello, especialmente si tienes una piel sensible, es importante que tengas cuidado con ellos.

5) Mantén una temperatura ambiente moderada

Como hemos visto, la temperatura es muy importante para nuestra piel. Por ello es importante mantener en casa una temperatura ambiente moderada, que no exceda los 22 grados. Además, si la piel es sensible, es aconsejable usar un humificador o un sistema de humidificación ambiental (como puede ser colocar toallas húmedas en radiadores y en otros focos de calor, manteniendo siempre la debida precaución). Ello es importante para mantener el equilibrio hídrico que el aire tiene sobre la piel.

6) Elige las ropas de texturas adecuadas

Durante la época invernal es importante usar ropas de tejido térmico, como el algodón, las cuales permiten conservar el calor y al mismo tiempo mantener la piel seca, ya que dejan que el sudor se evapore. De hecho, las prendas que no permiten transpirar la piel resultan perjudiciales porque le impiden a la piel oxigenarse. El uso de prendas demasiado estrechas impiden también la correcta transpiración y oxigenación del organismo.

7) Evita el agua muy caliente

Este consejo es fundamental. Es muy usual que luego de una larga jornada, el frío invernal nos lleve a desear con pasión una ducha o baño caliente cuando llegamos a casa o antes de acostarnos. Sin embargo, debemos tener cuidado con nuestros deseos: los baños excesivamente calientes y prolongados pueden alterar o remover el manto hidrolipídico. De este modo, la piel se deshidrata y pierde lubricación, volviéndose más seca, sin brillo y con una apariencia poco saludable.

Por  esta razón, los dermatólogos recomiendan realizar baños rápidos con agua tibia. Además, resulta esencial secar la piel muy bien al finalizar el baño, especialmente entre los dedos de manos y pies, en las axilas, en las ingles y debajo de las rodillas, para evitar la aparición de irritaciones, inflamaciones, hongos o llagas.

8) Cuida también de tu cuerpo por dentro

No podemos dejar de mencionar dos factores fundamentales: una buena hidratación y nutrición. Claramente, el agua tiene un rol crucial en la hidratación de nuestra piel, ya que no sólo tiene la función de hidratar sino también de limpiar nuestro organismo. En los días más fríos, un te sin azúcar puede resultar un modo muy placentero de ingerir agua, ayudándonos a sentir un mayor calor térmico.  Además, es importante incorporar en esta temporada invernal alimentos ricos en vitaminas A y C, que ayudan a mantener protegida la piel.