¿Estrés? ¡También puede ser vaginal! Reconoce sus síntomas

24/09/2018 - 6:20 886 Views

Hoy en día es un lugar común afirmar que la vida moderna puede inducirnos a trabajar mucho y descansar poco, ajetreo que puede generarnos no poco estrés. El cuerpo y nuestra salud mental y emocional lo sienten claramente. Sin embargo, así como lo sienten los músculos y los diversos órganos del cuerpo, también nuestra zona intima puede verse afectada.

A pesar de que somos un organismo en el cual todo se encuentra interrelacionado, muchas veces no prestamos atención a las condiciones de nuestra vagina: aunque muchas veces se los subestime, alteraciones o desequilibrios emocionales, como el estrés o la ansiedad, pueden tener consecuencias negativas y directas en la salud de nuestra zona genital.

Por ello, es importante como mujeres estar atentas a los signos y a las señales que nuestra vagina nos da, indicándonos las condiciones generales de nuestro cuerpo. Ignorar tales señales de que algo no está andando del todo bien podría además tener consecuencias serias para nuestra salud: por esta razón, es importante que prestemos atención a nuestra sintomatología vaginal aún luego de haber atravesado el ciclo menstrual.

En el siguiente articulo, descubramos juntas las causas, los efectos, los síntomas y los modos de combatir el estrés vaginal.

Causas fisiológicas del estrés vaginal.

El estrés o la ansiedad pueden tener efectos a nivel general en el organismo, alterando entre otras cosas nuestros niveles hormonales. Por ejemplo, en casos de grande estrés la segregación de cortisol y adrenalina pueden verse afectadas: estas hormonas, fundamentales para nuestras reacciones de frente a situaciones de peligro o de grande emotividad, a causa del ajetreo y la ansiedad pueden verse incrementadas durante un tiempo prolongado, generando desequilibrios en todo el organismo. Una de las zonas afectadas puede ser, obviamente, nuestra zona genital.

 Síntomas del estrés vaginal.

Cambios en tu flujo: tener flujo, aún en cantidades y modalidades variables, es normal a lo largo de todo el ciclo menstrual. Sin embargo, algunas alteraciones podrían indicar que algo va mal. Por ejemplo, como los cambios en la coloración, en la consistencia o en la cantidad de flujo en tiempos de gran ansiedad o estrés. Otras señales a las cuales debes prestarles atención son si presentas picazón, ardores o malos olores. En todos estos casos te recomendamos acudir sin mucha demora a tu ginecólogo.

Dolores en la parte baja del abdomen: si pasada la fase de menstruación continuas a tener dolores en esta zona, en modo similar a los dolores que se presentan durante la menstruación, es posible que esos sean consecuencia del estrés.

Aparición de infecciones vaginales: nuevamente las alteraciones emocionales y fisiológicas relacionadas con el estrés pueden alterar el equilibrio del ph de la flora vaginal, favoreciendo la proliferación de hongos y bacterias. La proliferación de estas bacterias puede causar fácilmente una infección. Para tratarlas es necesario que acudas a tu ginecólogo para que te indique el tratamiento o los medicamentos a tomar: con una buena asistencia medica, estas infecciones se pueden curar en modo simple y veloz, sin tanto sufrimiento. De no ser convenientemente tratadas, se corre en cambio el peligro de que se vuelvan crónicas, generando (además de fuertes molestias) posibles consecuencias de gravedad para tu salud genital e urológica.

Como combatir el estrés vaginal

Para combatir estas alteraciones y síntomas es aconsejable actuar en dos niveles. En primer lugar, es indispensable que consultes con tu ginecólogo, para que te indique el mejor tratamiento a seguir. Además, es útil consultarlo no sólo para eliminar los síntomas, sino también para que te de algunos consejos sobre como prevenir estos problemas en el futuro.

Sin embargo, con ello no es suficiente, ya que no se ha eliminado el problema de raíz, es decir el estrés, por lo que si no se trabaja sobre ello los problemas podrían volver a repetirse. Es importante además trabajar sobre nuestro estrés y ansiedad diarias para llevar una vida mejor en todo sentido.

Por ejemplo, un ritmo de trabajo más tranquillo, ejercicio físico, algunos momento de relax, y una buena alimentación pueden ayudar a que el estrés desaparezca, o al menos disminuya. Es un dato de hecho que todos estos factores influyen en modo positivo sobre nuestra salud corporal y mental. No obstante, no siempre es tan fácil atacar el estrés, la ansiedad o la depresión: por ello es también aconsejable que recurras a la ayuda de un profesional que te de apoyo. ¡Lo importante es descubrirlo y empezar! ¡Tu cuerpo lo merece!

 

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