Llega del Tíbet la receta natural para dientes blanquísimos

2) Como usar la sal

Llegados a este punto se toman los cristales de sal y se frotan directamente en los dientes: sólo se necesitan cuatro o cinco para beneficiar del efecto deseado. Para frotar puede ayudarse a sí mismo con los dedos; de forma alternativa, se pueden colocar directamente en el cepillo. Lo que es importante es hacerlo con la mayor delicadeza posible y sin frotar demasiado: de lo contrario, el riesgo que corremos es de dañar las encías.

Después de haber terminado de frotar los dientes con los cristales de sal, se puede enjuagar la boca con la mezcla de agua y sal preparada anteriormente, haciendo gárgaras como si estuviera usando un enjuague bucal.

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